
1- Tener 25 años o más.
2- Tener formación de filosofía y teología, según la normativa de la Santa Sede.
3- Estar "incardinado", es decir pertenecer a una diócesis o instituto religioso de derecho pontificio o prelatura.
4- Ser varón.
5- Estar bautizado.
6- Tener vocación al sacerdocio.
7- Tener una vida acorde a su misión.
8- Tener buena salud física y psicológica.
9- Ser capaz de vivir el celibato.
10- Y más importante, querer darse completamente al amor de Jesucristo y de los hermanos.


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada